Domingo 4º Cuaresma: "La luz vino al mundo"
La luz vino al mundo. Quizás podamos identificarnos con Nicodemo. Un hombre que tiene miedo de que la gente se entere de que es seguidor de Jesús; miedo o vergüenza, o un sentimiento similar, es lo que muchos cristianos tenemos cuando nos enfrentamos al mundo, como si fuera un delito o fuera algo malo o mal visto. O incluso vivimos como si Dios mismo no existiera... ¿Quién sabe?
No sabemos lo que tiene, pero cuando estamos frente a una vela encendida en un sitio no muy luminoso, tiene un efecto hipnotizador, no podemos apartar la vista de ella, tiene un efecto tranquilizador, nos atrae... Somos seres que necesitamos luz y nos atrae la luz, por más que queramos insistir viviendo en oscuridad. Y Jesús se nos presenta como la Luz. Hoy el Evangelio nos invita a sentarnos frente a esta Luz y dejarnos hipnotizar, tranquilizar, atraer...
Una Luz que no juzga (con lo que nos gusta a nosotros mover el dedo hacia la gente y señalarlos, etiquetarlos, juzgarlos...). Una Luz que salva, que sana, que cura... ¿Cómo podemos pasar de este gran regalo? Y, ojalá, nos ocurra como cuando nos sucede algo bueno, que salimos corriendo para contárselo a todos y que vivan la misma experiencia. Mira esta Luz, déjate iluminar por ella, déjate sanar, pero también sé tú la luz que necesita nuestro mundo. Como la luz de esa vela que ha sido encendida por otra candela... continúa la cadena... sigue siendo luz... sigue transmitiendo esa luz...
Lectura del santo evangelio según Juan 3,14-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios."




