Domingo 15º TO: "Los fue enviando de dos en dos"
Los fue enviando de dos en dos. Acostumbrados a hacer grandes programaciones, muchos planes, muchos esquemas, de hacer una gran lista de materiales, de valorar pros y contras... Llega Jesús y nos muestra un plan tan sencillo de evangelización que asusta... De dos en dos y sin llevar ni dinero ni alforja ni bastón...
Estamos tan centrados en el éxito de nuestra evangelización, de nuestras catequesis, de nuestras clases, de nuestros trabajos... que se nos olvidan las mediaciones que nos ofrece Jesús. Sencillas, cierto; pero muy importantes:
- Ir de dos en dos. A veces vamos como el "Llanero solitario". Este camino se hace en comunidad, no se hace de forma individual. Cuando hablamos de fe, mínimo un 2 tiene que haber: no oro yo solo, no voy a misa yo solo, no evangelizo yo solo...
- Al estilo de Jesús. Sin nada que nos pese durante el camino. Y seguro que has tenido la experiencia que cuando más ligero te has sentido, cuando menos te has dado cuenta, el mensaje de Jesús ha llegado. Porque nuestro mundo no está esperando grandes enseñanzas o grandes discursos. El mundo necesita de tu testimonio, de tu vida. Es la mejor forma de acercar la Buena Noticia: tu misma vida.
- Ser enviados. Sí, parece muy elemental, pero a veces nos lanzamos sin haber recibido esa llamada o ese envío por parte de Jesús. Nos lanzamos sin más. Y, en ocasiones, no es el momento o no te ha llegado el momento. Sé paciente y espera sus palabras.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.




