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Domingo Santiago Apóstol: "El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor"

25 Julio 2021

El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor. ¿Cómo son nuestras madres? Son capaces de todo por sus hijos. Son ellas las que, sin que te des cuenta, "hacen de las suyas" para conseguir lo que quieren en beneficio de sus hijos. Y así se encuentra Jesús a la madre de los Zebedeo...

Y aunque en este caso parece que la protagonista es la madre, no quiero perder de vista que Santiago ha sido uno de los testigos directos de signos, milagros, teofanías... Un joven que dejó todo, arriesgó todo: su seguridad, su trabajo, su familia, su estabilidad... por confiar en Alguien que cree que merece la pena dejar todo. ¿Dónde encuentran estos apóstoles esta valentía? ¿Qué ven en Jesús que hoy no vemos? Jesús también nos regala en nuestro día su Palabra, su vida, se nos manifiesta en múltiples ocasiones, hemos tenido momentos de encuentro íntimos con Él... Pero, ¿llegamos a ese nivel de confianza, a ese nivel de valentía, a ese nivel de decisión? Quizás tengamos que reconocer que todavía no nos hemos dejado "atrapar" totalmente por Él, como dos enamorados...

Pero aún no es tarde... ¡Atrévete!

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,20-28):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»