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Domingo 24º TO: "¿Quién decís que soy yo?"

12 Septiembre 2021

¿Quién decís que soy yo? Con Jesús corremos el riesgo de encasillarlo en nuestros esquemas y quedarnos con una milésima parte de lo que realmente Él quiere mostrarnos: Jesús no es el hippie que va por los caminos soltando "paz y amor", Jesús no es el que va señalando con el dedo para todo aquel que no cumple la doctrina, Jesús no es el que dice "todo vale" pues lo que importa es que nos amemos, Jesús no es el que enseña una doctrina muy sabia que no nos compromete a nada, Jesús no es el amigote a quien le cuentas tus problemas y sencillamente te da una palmadita en la espalda... Y suma y sigue...

Y aunque sí pueda haber cierto atisbo de verdad en todo ello, todo esto es simplemente nuestra visión desde nuestros esquemas. A quien amamos, lo queremos conocer de verdad; con todo su equipaje; con todo lo que conlleva; con todo lo que me gusta y no me gusta tanto... Porque a Jesús, o lo amas o lo rechazas... No hay medias tintas...

Y recuerda: sólo se ama, aquello que se conoce... ¿Lo conoces? ¿Lo amas? ¿Quién dices que es Jesús para ti?

 

Lectura del santo evangelio según Marcos 8,27-35

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy?" Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días." Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!" Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: "El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará."