Domingo 25º TO: "El último de todos"
El último de todos. No resultamos creíbles cuando hablamos desde lo alto, desde sitios elevados, creyéndonos que somos mejores o que sabemos más que los demás. Cuando nos ponemos en el centro, cuando nos subimos al taburete... solo hacemos que nos vean, pero no que nos escuchen... En un mundo tan competitivo donde parece que sólo sobrevive el que se pone por delante de los demás, Jesús nos confronta con este Evangelio. Sólo poniéndonos a la altura y situación de los más desfavorecidos, de los más necesitados, de los "leprosos" de nuestro tiempo (como insistía san Francisco)... podremos encontrarle. En nuestra pequeñez, reside su Grandeza.
Deja la espiritualidad del taburete, porque... mientras más alta es la subida, más fuerte será la caída.
Lectura del santo evangelio según Marcos 9,30-37
El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos.
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará." Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: "¿De qué discutíais por el camino?" Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó llamó a los Doce y les dijo: "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos." Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: "El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado."




