Domingo 32º TO: "Ha echado más que nadie"
"Ha echado más que nadie". Estamos en la cultura del aparentar, del parecer... Valoramos nuestras vidas o la de los demás según los "like" o los seguidores en redes sociales, de las visitas que hemos recibido, de hacerme una foto con alguien o en lugar importante... Pero en realidad, sabemos que todo eso a la larga, es vacío.
Voy en el tren, camino a un encuentro de catequistas jóvenes, y voy dándole vueltas a las excusas que muchos de ellos han puesto para no poder ir (excusas que en algún momento, yo también he puesto): que si el trabajo, que si los estudios, que si el cumpleaños de, que si la familia, que si... Y este Evangelio me daba también qué pensar. El que sólo da de lo que le sobra, tarde o temprano notará que en su corazón le falta algo, notará que hay un vacío que esas sobras no pueden llenar... Sólo el que da lo que realmente tiene, lo que realmente es, sentirá que en su corazón se ha llenado con creces sin esperar nada a cambio. Si es tiempo lo que tienes, dalo; si es espacio lo que tienes, dalo; si son talentos lo que tienes, dalo; si es vida lo que tienes, dalo. Pero no porque te sobre, sino porque es lo que puedes regalar de ti.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,1-8):
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: "¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador." Entonces el administrador se puso a pensar: "¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan." Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: "¿Cuánto le debes a mi amo?" El hombre respondió: "Cien barriles de aceite." El administrador le dijo: "Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta." Luego preguntó al siguiente: "Y tú, ¿cuánto debes?" Éste respondió: "Cien sacos de trigo." El administrador le dijo: "Toma tu recibo y haz otro por ochenta." El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».




