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Domingo 2º Pascua: "Porque me has visto has creído"

24 Abril 2022

Porque me has visto has creído. Estamos ante una cultura de lo visible. Vemos cualquier noticia, vídeo o imagen por Internet y enseguida nos lo creemos; a veces, ni contrastamos si la noticia es verdadera. Y ya sabemos que cada vez es más corriente lo de las fake news... Y después nos dice Jesús, que somos incrédulos... Quizás más que incrédulos, somos ingenuos...

A pesar de esta ingenuidad es cierto que nos cuesta ver más allá de lo aparente, de lo físico. Quizás nos ocurra en nuestra vida o conozcamos gente cercana que no cree, porque no ha visto... como le pasaba a Tomás. El problema es que es muy difícil ver aquello que no se quiere ver. Si voy con una venda en los ojos por la vida, es normal que no vea lo que sucede a mi alrededor, tanta soledad, enfermedad, sufrimiento, injusticias... Si voy como un puercoespín por la vida, es normal que no sienta el abrazo o el cariño de otras personas, su cercanía, su amor... Si voy como un francotirador, es normal que aleje a las personas que más quiero de mi vida... Si voy alejando a Dios de mi vida, sin momentos o encuentros con Él, sin ir a la misa a comer y beber de Él, sin hacer oración para escucharle, sin ir a catequesis o grupo para saber más de Él, sin tener una persona con la que compartir mis dudas e inquietudes... es normal que al final acabemos diciendo la frase de Tomás: "Si no veo, no creo".

Es momento de quitarse la venda, para que Dios aparezca en tu vida. Como decía esa canción de Miki que presentó en Eurovisión: "la venda ya cayó, sólo quedó la alegría". Deja que la alegría de Cristo resucitado llegue a tu vida. 

 

Lectura del santo evangelio según Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros."

Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo."

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

- "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor."

Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo."

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros."

Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente."

Contestó Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!"

Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.