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Domingo 23º TO: "Carga con tu cruz"

04 Septiembre 2022

Carga con tu cruz. Conozco a una profesora de uno de nuestros colegios franciscanos que siempre que la veías, iba con una sonrisa en la cara. Siempre cariñosa, atenta, relativizando los problemas... Daba gusto estar con ella. Son de esas personas que te llenan de optimismo sólo el estar a su lado. Y recuerdo frases que le decían otros profesores: "Ya me gustaría ser como tú... sin problemas, contenta...". Lo que muchos no sabían era que su hijo tenía leucemia. Y aun así, su forma de ser y estar nunca cambió. Y hace unos días además me enteré, que le habían descubierto un tumor...

Quizás sea humano, pero constantemente estamos deseando la cruz de los demás. Creemos que las cruces de los demás son mejores que las nuestras. Todavía no se nos mete en la cabeza, que nuestras propias cruces están hechas a nuestra medida. No conocemos la realidad de los demás, pero sí la nuestra. Y lo que también a veces se nos olvida es que Dios confía en nuestras capacidades para llevarlas y aprender de ellas. 

Hoy te propongo un nuevo reto: ofrece tu cruz en la misa, la que más te pese, la que más te cueste. Y háblale a Él desde lo más sincero de tu corazón de lo que necesitas de Él para poder llevarla con paz, para poder aprender, para poder caminar. Dios siempre sorprende, aunque muchas situaciones de tu vida no la entiendas, Él siempre camina a tu lado. Déjate empujar por Él. 

 

Lectura del santo evangelio según Lucas 14, 25-33

El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?

No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar."

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío."