Domingo 27ª TO: "Aumenta mi fe"
Aumenta mi fe. ¡Es urgente! ¡No lo dejes para más adelante! ¡Puede empeorar! ¡Ve corriendo al oculista!
Se ha empezado a detectar un nuevo virus entre los católicos que afecta a la vista. Un virus que poco a poco está haciendo que nos impida ver. Pero va tan progresivo, que no nos damos cuenta. No se sabe si es por cuestión de la edad, de género, de ideología política, de ir al cielo o al infierno... Pero es un hecho, ¡nos estamos quedando ciegos!
La cuestión es que no es algo de ahora. Creo que no es ninguna novedad el decir que nos cuesta ver a Dios en cada momento de nuestra vida, en cada circunstancia, en cada lugar... Es un hecho: nos falta fe. Pero esos ojos que nos ayudan a encontrarlo en nuestro día a día, parece que ya no hacen el esfuerzo por mejorar. ¿Nos da igual, nos hemos vuelto impasibles, Dios realmente me importa?
Por eso, hoy y ahora, dirígete al gran Oftalmólogo de la vida, al que creó todo, el que vio que todo era bueno, al que está pendiente de ti, a quien te cuida en cada paso... y pídele que te ayude a ver, que te aumente la fe. Sí, Señor, aumenta mi fe.
Lectura del santo evangelio según Lucas 17, 5-10
En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: "Auméntanos la fe." El Señor contestó: "Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: 'Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer."




