Domingo 33º TO: "No entréis en pánico"
No entréis en pánico. No lo podemos negar: somos muy catastrofistas. Nos gustan los augurios apocalípticos. Miramos nuestra realidad y todo lo vemos negativo, todo va a peor, nada va bien. Escuchamos la televisión, la radio... todo va fatal, más guerras, más corrupción, más violencia... Y llegan los supuestos salvadores echando más leña al fuego y señalando hacia fuera: la culpa es de los otros...
Y llega Jesús, y nos dice que "tranquilos". Lo único que nos dice es que "perseveremos". Perse... ¿qué? ¡Menudas palabras se gasta Jesús! Significa según la RAE: "mantenerse firme y constante en una manera de ser o de obrar". Es decir, llevando a la práctica el único mandamiento que nos dio Jesús: el amor. Seamos firmes y constantes en esta tarea del amar, es la única medicina para afrontar todos los mensajes apocalípticos que nos llegan. Y especialmente hoy, en este día que celebramos la Jornada Mundial de los pobres, echemos una mirada activa y de solidaridad a los que más lo necesitan. Ahí te aseguro que encontrarás a Jesús.
Lectura del santo evangelio según Lucas 21, 5-19
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido."
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?"
Él contesto: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca; no vayáis tras ellos.
Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida."
Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.
Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.
Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."




